

El tema de la pena de muerte es un tema que siempre acusa debates entre los que pregonan su efectividad contra el delito y los que la consideran como algo atroz, que nada soluciona.Es evidente que ante un delito de homicidio, muchos exclamen "Merece la Pena de Muerte", pero realmente lo sentimos así, o es sencillamente una expresión de bronca contra un sistema que nada hace para solucionar el problema de la delincuencia.En la antigüedad muchos fueron los países que la aplicaron, y quedó demostrado que los delincuentes asistían a las ejecuciones, sin sentirse afectados., al contrario, en sus mentes estaba la idea que jamás serían alcanzados por la pena de muerte.El uso de la horca, la guillotina, el descuartizamiento, y posteriormete la silla eléctrica y el uso de la inyección letal, son algunos de los métodos empleados para llevar a cabo la pena capital, si bien la mayoría han caído en desuso, algunos estados de EEUU y países de Asia, Africa, la siguen aplicando, y pregonan que sirve de ejemplo para que el delincuente sepa , que si comete el delito penado por ella, ese será su fin.Pero que sucede si el que va a ser ejecutado es realmente inocente? existen numerosos casos donde por la ineficiencia judicial y policial se ha ejecutado a personas cuya inocencia fue probada luego de haber muerto; y como responde el estado frente a ello, porque esa vida ya no se recupera, y ese error dificilmente pueda compensarse con dinero, ahí estariamos frente a un estado que asesina. Todos sabemos que errores se cometen a diario, y más en materia de investigaciones policiales., pero si la pena es la cárcel, a lo sumo verificado el error , el estado procede a dar la libertad y la correspondiente indemnización al inocente, pero ante la pena capital toda reparación es tarde.En la antigüedad, las ejecuciones se celebraban en el centro de las ciudades, plazas, etc, se armaban verdaderas fiestas con puestos callejeros, era verdaderamente una atracción ver la ejecución, las madres eran acompañadas por sus hijos y los obligaban a ver la crueldad, pero también es cierto que muchos delincuentes aprovechaban esa ejecución para robar a los participantes, o sea, que poco les importaba que el mismo delito que cometían fuera penado con la muerte, al contrario, asistían como burlándose de su futuro destino, porque ellos retaban a la pena capital, a tal punto, que eran concientes que de llegarles la hora de estar arriba de la tarima, sería hacerlos famosos aunque sea por unos días.Creemos que en toda sociedad moderna, no existe lugar para aplicar una pena tan cruel como lo es la Pena Capital, es por ello que teniendo un buen sistema jurídico penal que pene al delincuente como lo merece, es más efectivo que quitarle la vida, pero para ello cada país debe profundizar en sus leyes y sistemas jurídicos, políticos y sociales, intentando buscar la forma de crear sistemas que sirvan para penar, reeducar y reinsertar al reo de nuevo en la sociedad. Y para aquellos que añoran con su aplicación, no deben olvidarse que algún día por un error, ellos mismos pueden ser víctimas de la pena capital, y cuando ella se ejecuta, no hay nada que pueda hacerse para volver todo marcha atrás, salvo que algún abogado influyente y rápido convenza a un juez interesado en evitarla y que a la vez el gobernador acepte el error, y que por ende actúen con la rapidez suficiente como para detener los engranajes de la máquina de la muerte; si ello no es así , quienes la pregonan estarán sintiendo en carne propia el horror de estar en la antesala de la muerte, sabiendo que son inocentes y que merecen vivir.Solo Dios tiene el poder suficiente para determinar cuando morimos, y ningún estado puede arrogarse ese don.

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